Estudios con ratones relacionan los receptores de melatonina con los mecanismos de aprendizaje y memoria, estimulándose y produciendo mayores cantidades de melatonina cuando el animal tiene actividad cerebral estimulante. Sin embargo, los estudios son contradictorios al respecto, puesto que todavía existen muchas dudas respecto a cuál o cuáles son las funciones de la melatonina, y más sobre el efecto beneficioso que tiene sobre la depresión. Sin embargo, sí se sabe que, como mínimo, juega un papel muy importante en el mantenimiento de un adecuado ritmo sueño-vigilia.
Por otro lado la actividad intelectual y el aprendizaje de nuevos conceptos, así como la ejercitación de la memoria, producen que nuestro cerebro esté en continuo cambio y desarrollo, lo que se denomina plasticidad neuronal. Al aprender nuevos conceptos, tenemos que hacer un ejercicio para modificar o desaprender lo aprendido y añadir nuevos conceptos. Esto provoca en nuestro cerebro que la red neuronal sea cada vez más amplia, así como facilita su regeneración. De este modo hacemos que el cerebro no se oxide y esté en continuo movimiento, lo que provoca el bienestar mental, social, emocional…
Así pues, aunque los estudios aún no se hayan puesto de acuerdo sobre la correlación entre aprendizaje y segregación de hormonas, sí es básico realizar las actividades que nosotros sintamos nos hacen bien y nos ayudan a encontrarnos mejor, y buscar el camino hacia la felicidad, que al fin y al cabo es el objetivo vital que todos anhelamos.

